Simple es él, sin distinciones

A los ojos de todos aparece como un tonto.

Este es el más profundo dicho de Chuang Tse. Es difícil de entender porque siempre creemos que una persona iluminada, un hombre perfecto, es un hombre de sabiduría. Y él dice: “A los ojos de todos aparece como un tonto”…

Pero así es como debería de ser. Entre tantos tontos, ¿cómo puede un sabio ser de otra forma? A los ojos de todos aparecerá como un necio y esa es la única manera. ¿Cómo puede él cambiar este estúpido mundo y a tantos tontos y devolverles la cordura? El tiene que desnudarse, meterse debajo de la mesa y cantar como un gallo. Sólo entonces podrá cambiarte. El debe volverse tan loco como tú, un tonto como tú, debe permitir que te rías de él. Entonces no te sentirás celoso, entonces no te sentirás herido, entonces no te irritarás con él, entonces podrás tolerarlo, entonces podrás perdonarlo y olvidarlo, entonces podrás dejarlo a su aire.

Muchos grandes místicos se comportaron como tontos y sus contemporáneos se hallaron despistados sobre cómo interpretar sus vidas; y la mayor sabiduría existía en ellos. Ser sabio entre vosotros es realmente una tontería. No funcionaría; crearía muchos problemas. Sócrates fue envenenado porque no conocía a Chuang Tse. Si hubiera conocido a Chuang Tse, no hubiera sido necesario para él que lo envenenaran. El trató de comportarse como un sabio; entre tontos él probó de ser sabio. Chuang Tse dice: “A los ojos de todos el sabio se comporta como un tonto”.

Chuang Tse mismo vivió como un tonto, riendo, cantando y bailando, bromeando y contando anécdotas. Nadie pensó de él que fuera formal. Y no podrás hallar a alguien más formal o sincero que Chuang Tse. Pero nadie creyó que él lo fuera, la gente disfrutaba con él, lo amaba, y a través de este amor el sembraba las semillas de su sabiduría. El cambió a muchos.

Pero para cambiar a un loco has de aprender su lenguaje, has de usar su lenguaje. Tienes que ser como él, has de bajar.

Si sigues en tu pedestal entonces no habrá comunión. Esto fue lo que le ocurrió a Sócrates, y así tuvo que suceder porque la mente griega es la mente más racional del mundo, y la mente racional siempre intenta no ser necia.

Sócrates encolerizó a mucha gente. Tuvieron que matarlo en realidad, porque siempre preguntaba extrañas cuestiones y hacía que todo el mundo se sintiera como tonto. El puso a todos contra las cuerdas; porque uno no puede contestar hasta las preguntas más simples si alguien insiste.

Si tu creías en Dios, Sócrates te preguntaría algo sobre Dios; no podrías contestar, no lo habías visto todavía. ¿Cuál es la prueba? Dios es una cosa lejana.

Tú no puedes demostrar las cosas más obvias. Has dejado a tu mujer en casa; ¿cómo puedes probar realmente que has dejado a tu mujer en casa, o incluso que tienes mujer? Puede que exista sólo en tu memoria. Puedes haberlo visto en sueños, y cuando regreses no haya ni mujer ni casa.

Sócrates interrogaba con preguntas penetrantes, analizándolo todo, y todos en Atenas se llegaron a enfadar.

Este hombre estaba intentando probar que ellos eran tontos. Lo mataron. Si el se hubiese encontrado con Chuang Tse y por entonces Chuang Tse estaba vivo en China pues eran contemporáneos -Chuang Tse le hubiera explicado el secreto:

No intentes probar que alguien sea tonto porque a los tontos eso no les gusta. No intentes demostrar a un loco que él está loco, porque a ningún loco le gusta. Se enojará y se volverá arrogante y agresivo. Te matará si te excedes en demostrárselo. Si llegas al punto donde puedas probarlo, se vengará.

Chuang Tse hubiera dicho: es mejor ser tonto; entonces la gente se complacerá contigo y mediante una sutil metodología puedes ayudarlas a cambiar. Ellos no están contra ti.

Y por esto es que en el Este, particularmente en la India, en China y en Japón, nunca ha ocurrido nada tan desagradable como en Grecia cuando Sócrates fue envenenado y asesinado. Sucedió en Jerusalén; Jesús fue crucificado.

Sucedió en Irán, en Egipto, en otros países muchos sabios fueron asesinados, muertos. Nunca ocurrió en la India, en China, en Japón, porque en estos tres países la gente llegó a saber que comportarse como un sabio es invitar a la desgracia.

Comportarse como un tonto, como un loco, simplemente estar loco. Este es el primer paso del sabio: hacer que te sientas cómodo para que no te asustes de él.

Y esto es por lo que te cuento esta historia. El príncipe llegó a entablar amistad con el hombre. El estaba asustado de los otros doctores, expertos eruditos, porque intentaban cambiarle, curarlo, y él no estaba loco. El no creía que estuviese loco, ningún loco cree que está loco. Si un loco llega a pensar que lo está, la locura desaparece. El no está loco ya más.

Por ello todos aquellos sabios que intentaban curar al príncipe, eran necios y solo este viejo sabio era sabio. El se comportaba neciamente. La corte rió, el rey rió, la reina rió y dijo: “¿Qué? ¿Cómo va este hombre a cambiar al príncipe? Si el mismo parece estar loco e incluso sumido en una locura mayor que la del príncipe”.

Incluso el príncipe se alteró. Dijo: “¿Qué estás haciendo? ¿Qué pretendes?”. Pero este hombre debe de haber sido un sabio iluminado.

Chuang Tse está hablando sobre este tipo de fenómeno; sobre este hombre extraordinario.

A los ojos de todos aparece como un tonto.

Sus pasos no dejan huella.

Tú no puedes seguirle. No puedes seguir a un iluminado, no, nunca, porque él no deja pistas, no deja huellas. Es como un pájaro en el cielo: se mueve y no deja huellas.

¿Por qué un sabio no deja huellas? Para que tú no puedas seguirlo. Ningún sabio desea que le sigas porque cuando sigues te conviertes en un imitador. El se mueve en un zig-zag tal que no puedes seguirlo. Si intentas seguirlo, te perderás.

¿Puedes tú seguirme? es imposible, porque no sabes dónde voy a estar mañana. No puedes predecirlo. Si puedes predecir, puedes planear. Entonces sabes a dónde voy, conoces la dirección, conoces mis pasos. Conoces mi pasado; puedes inferir mi futuro. Pero yo soy ilógico.

Si fuera lógico podrías deducir lo que voy a decir mañana, tan sólo mirando lo que dije ayer, puedes deducir lógicamente lo que diré mañana. Pero eso no es posible. Yo puedo contradecirme totalmente. Todos mis mañanas contradirán todos mis ayeres, de forma que ¿cómo vas a seguirme? Te volverás loco si intentas seguirme.

Antes o después tienes que descubrir que has de ser tú mismo, no puedes imitar.

Sus pasos no dejan huella.

Osho

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