El Centauro

Había una vez un centauro, que, como todos los centauros, era mitad hombre y mitad caballo.

Una tarde, mientras paseaba por el prado sintió hambre.

-¿Qué comeré? -pensó- ¿Una hamburguesa o un fardo de alfalfa, un fardo de alfalfa o una hamburguesa?

…Y como no pudo decidirse, se quedó sin comer.

-¿Dónde dormiré? -pensó- ¿En el establo o en un hotel, en un hotel o en el establo?

…Y como no pudo decidirse, se quedó sin dormir.

Claro, sin comer y sin dormir el centauro se enfermó.

-¿A quién llamar? -pensó- ¿A un médico o a un veterinario, a un veterinario o a un médico?

…Enfermo y sin poder decidir a quién llamar, el centauro se murió.

La gente del pueblo se acercó al cadáver y sintió pena.

-Hay que enterrarlo -dijeron- ¿Pero dónde? ¿En el cementerio del pueblo o a campo traviesa, a campo traviesa o en el cementerio del pueblo?

…Y como no pudieron decidirse, llamaron a la autora del libro que, ya que no podía decidir por ellos, revivió al centauro.

Y colorín, colorado, este cuento nunca se supo que haya terminado.

Jorge Bucay

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